Un 7 de mayo pero de 1824 se estrenó la Novena Sinfonía de Beethoven, este sería su regreso a los escenarios luego de 12 años de ausencia.

El estreno se llevó a cabo en el Teatro Imperial. En ese momento toda Viena ya sabía que Beethoven, uno de los grandes, estaba completamente sordo.

Todo el teatro estaba llenísimo, claro, ¿quién no querría ver al mejor compositor de todos los tiempos presentando su nueva sinfonía estando completamente sordo?

Él se colocó detrás del director de orquesta para leer junto con ella las partituras y así poder imaginar lo que todos en el teatro estarían escuchando en ese momento, pues todos los sonidos de aquella partitura estaban en su cabeza.

Cuando finalizó el concierto todos en el teatro se levantaron a ovacionarlo pues todos se habían conmocionado por lo grandiosa que era dicha sinfonía y no podían creer la capacidad de Beethoven al crearla.