Es 5 de mayo y todos los mexicanos lo sabemos, pues se conmemora la Batalla de Puebla, una que ha sido demasiado importante para nuestro corazoncito nacionalista, ya que fue la primera batalla en la que pudimos vencer a un ejercito extranjero que estuvo mejor preparado que el nuestro.

La verdad es que los mexicanos somos súper sentidos y rencorosos, y ya teníamos bien atravesados a los franceses, pues eso de hacérnosla de pedo por unos pasteles nos cayó en la punta. La primera intervención francesa fue en 1838, en un intento por obtener privilegios económicos, porque claro todo se trata de privilegios, por parte de Francia en Hispanoamérica.

Agotaron todas las posibilidades, hasta cobrarnos 600.000 pesos por unos pastelitos franceses, lo cual mi querido México bulleado aceptó a pagar.

Para 1862 el coraje no se nos había pasado pues aunque habíamos aceptado pagar dicha cantidad teníamos una fuerte deuda externa #PorqueMexicanos y #PorqueImpuntuales, no solo le debíamos a Francia, sino a varios países europeos.

Fue en ese mismo año que entre Inglaterra, España y Francia nos echaron montón, y no de buena manera, nada más nos dijeron ‘ahí les va el ejército’ y la verdad es que nos la dejaron ir sin vaselina, pues llegó el ejército francés, con la idea de que si no pagábamos la deuda externa con los países europeos la solución sería conquistarnos, una vez más por su puesto, ¿por qué no?

En esta ocasión nuestro héroe fue el general Ignacio Zaragoza quien estuvo a cargo del ejercito mexicano que solo contaba con lanzas como armas. La batalla tuvo lugar en el cerro Loreto ubicado en Puebla. Los franceses llegaron acá muy puestos con sus armas de fuego al final les salió el tiro por la culata, a pesar de que estaban mejor armados y nos ganaban en número, pero claro, no tenían el coraje mexicano.

 

Las armas nacionales se han cubierto de gloria. Las tropas francesas se portaron con valor en el combate y su jefe con soberbia, necedad y torpeza. Ignacio Zaragoza en el informe que dio a Benito Juárez.