Un joven ex pandillero que estuvo recluido en el penal de Apodaca se ordenó como sacerdote en el auditorio de este reclusorio.

Gabirel Everardo Zul Mejía, cambió su vida cuando al estar recluido en el Penal encontró a Dios y también su vocación luego de 10 años de formación, fue ordenado sacerdote.

La ordenación la recibió de manos de Mons. Rogelio Cabrera López, Arzobispo de Monterrey, en la que fue la primera ordenación en un centro penitenciario en México.

Mons. Rogelio dijo que “en cierto modo, este lugar es la Catedral de Monterrey que se traspasa a este edificio porque donde está la Iglesia está la Eucaristía y donde está la Eucaristía está el sacerdote”.

Nuestro Pastor le hizo tres peticiones a Gabirel: mirar lejos con esperanza, amar sin exclusiones y celebrar la
Eucaristía “porque todo lo que hagas tiene que referirse a la Eucaristía”.

Al terminar la Eucaristía, el nuevo presbítero repartió biblias y rosarios a los internos.