El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, llega hasta a McAllen para acudir a mesa redonda sobre inmigración y encabezar reunión de seguridad fronteriza.

McAllen, Texas, se encuentra en el Valle del Río Grande, la parte de la frontera que registra más cruces ilegales a territorio estadounidense.

En el lugar, insistió en la construcción del muro como una medida de seguridad.

Su viaje a la ciudad fronteriza, coincide con el vigésimo día de un cierre parcial del Gobierno que ha dejado a cientos de miles de estadounidenses sin trabajo o sin paga, mientras Trump y sus correligionarios republicanos, luchan para que los demócratas accedan a su demanda de 5,700 millones de dólares este año para levantar el muro.

Poco antes de la llegada de Trump, cientos de personas protestaron en el aeropuerto en contra de la visita del presidente y de la idea de un muro fronterizo. Al otro lado de la calle, un grupo más reducido se manifestaba a favor de la barrera.

Trump, muy temprano recurrió a Twitter para repetir sus quejas.

El plan del mandatario, fue una promesa de su campaña presidencial del 2016 y el mes pasado dijo que estaría “orgulloso” de cerrar el Gobierno por el tema, pero desde entonces ha culpado a los demócratas.

 “¡El Partido Opositor y los Demócratas, saben que tenemos que tener Seguridad Fronteriza, pero no quieren darle a Trump otra de sus muchas victorias!”, escribió el mandatario.