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La leyenda de la casa de Aramberri es catalogada como uno de los sucesos más espeluznantes a nivel nacional.

Han pasado 88 años del escalofriante crimen, en el que dos mujeres fueron brutalmente asesinadas en su propia casa, ubicada en el número 1026 de la calle Silvestre Aramberri, en el Centro de Monterrey.

 

Incluso el domicilio ha sido motivo de estudio por parte de investigadores de fenómenos paranormales, ya que aseguran que las almas de las dos mujeres asesinadas, no han podido descansar en paz.

El siguiente suceso es muy recordado y reconocido tanto en Nuevo León como en la República Mexicana.

La leyenda de la casa de Aramberri

Eran las 6:00 de la mañana del 5 de abril del año 1933, cuando la noticia corrió por toda la ciudad.

La señora Antonia Lozano y su hija Florinda estaban listas para salir a dar un paseo y disfrutar la tarde juntas, pues el esposo de Doña Antonia, Don Delfino, se encontraba fuera de la ciudad por asuntos laborales, por lo tanto estaban pasando días sin la protección del señor.

Las dos mujeres se encontraban por salir a la calle, cuando un inesperado llamado a la puerta modificó todos sus planes.

Doña Antonia abrió la puerta sin pensar, y ahí la tragedia ya la estaba acechando. En cuanto abrió, tres hombres entraron de manera violenta a la casa, uno de ellos comenzó a someterlas para que se quedaran quietas, mientras los otros dos buscaban objetos valiosos.

Los hombres lograron despojarlas de las cosas más valiosas de la familia, donde entre lo robado iban caja con monedas de oro que la familia mantenía escondidas.

Sin embargo, no conformes con el botín, los hombres además violaron, acuchillaron, torturaron y asesinaron a las indefensas mujeres.

Las victimas fueron encontradas días después, completamente desfiguradas, por el Señor Delfino.

Las investigaciones policiacas mencionaron que alguien cercano a la familia habría sido el culpable de lo sucedió, ya que la cerradura no había sido forzada, además que el loro de la familia no dejaba de repetir:

«¡No me mates Gabriel, no me mates!».

Las autoridades de inmediato se dieron a la tarea de investigar el nombre de algún Gabriel en la familia, y afortunadamente lograron dar con el paradero de el culpable: Se trataba nada más y nada menos que del sobrino de Doña Antonia.

El joven y sus dos cómplices fueron declarados culpables y les fue aplicada la ley de fuga en donde los tres criminales terminaron muertos. Se rumora que el asesinato de los tres asesinos fue por orden de Don Delfino.

El lugar donde sucedió el crimen fue totalmente clausurado, pues se dice que sucesos paranormales comenzaron a suceder por las noches. Gritos desgarradores y de dolor y lamentos se podían escuchar en la tenebrosa casa de la calle de Aramberri.

Actualmente la famosa casa se ha convertido en un sitio muy visitado por turistas, muchos regios y foráneos se dan a la tarea de brincarse la barda para ingresar al terreno, sin importar que la propiedad esta declarada como ruina y es peligroso entrar en ella.

La casa de Aramberri incluso ha sido visitada por medios nacionales e internacionales para programas de TV y radio, en donde en algunas ocasiones lograron captar supuestos hechos paranormales.