La racha de incendios que está afectado a Australia en los últimos meses es de proporciones jamás antes vistas. Esta semana las autoridades australianas ordenaron la evacuación total de miles de persona en el sureste del país ante la fuerte amenaza de que se agraven los incendios en los próximos días.

Pero los seres humanos no han sido los únicos que afectados de las consecuencias de los siniestros. En redes sociales se han hecho virales fotos y videos de locales intentando rescatar a las especies en peligro, y según una investigación de los ecologistas de la Universidad de Sidney, cerca de 500 millones de mamíferos, pájaros y reptiles han muerto por causas de el fuego. Entre ellos se encuentran canguros, Koalas, Wombats, demonios de Tasmania y otras especies en peligro de extinción.

Uno de los casos que más tiene preocupado a todo el mundo es el de los koalas, que no pueden moverse rápido para escapar de los incendios y que, además, se alimentan de las hojas de árboles de eucalipto que son altamente inflamables. Se calcula que cerca de 8.000 (casi un tercio de la población total) habrían muerto desde septiembre.

Especialistas y voluntarios han dado a conocer su preocupación porque no están recibiendo tantos animales para auxiliarlos como lo esperaban, lo que podría dar a entender que estos han muerto atrapados en las llamas.

Lo más triste es que la situación parece estar lejos de mejorarse. El país vive una de las mayores sequías y acaba de entrar en la estación de verano austral, por lo que no se esperan ni posibles precipitaciones pronto.

Right now, we are a country on fire. Not a sunburnt country, but a burnt and blackened country. Around five million…

Posted by Belle Elias on Sunday, December 29, 2019

El primer ministro australiano Scott Morrison se reunirá el lunes con el Comité de Seguridad Nacional para abordar la respuesta del Gobierno federal a estos incendios que normalmente son combatidos a nivel estatal y que se prevé arderán durante muchos meses más.

El mandatario, defensor de la industria del carbón y duramente criticado por su política climática, señaló que «no existe duda de que son desastres naturales», al insistir en que el cambio climático global no está vinculado a una incidencia de incendios forestales en particular.