El Presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decretó a los centros de culto religioso como ‘esenciales’ para el País, por lo que podrán reabrir sus puertas a partir de este fin de semana.

De esta forma, las sinagogas, iglesias y mezquitas de Estados Unidos tendrán la misma importancia para el Gobierno Federal que los hospitales o fábricas de alimentos.

Trump resaltó la importancia de los centros de culto religioso debido a que muchos estadounidenses consideran a la oración como una ‘parte esencial de su vida’.

El mandatario dijo estar seguro de que los líderes de cada congregación ‘harán lo necesario‘ para asegurar la seguridad de los feligreses.

Así mismo, enfatizó que en los momentos de ‘incertidumbre’ provocados por el brote de Covid-19, la nación necesita ‘más oración, no menos‘.

Trump exhortó a los Gobernadores a acatar el decreto y autorizar la reapertura de las iglesias; de no hacerlo, aseguró, invalidará su decisión.

Los Gobernadores deben hacer lo correcto y permitir que estos importantes lugares de oración puedan abrir de nuevo ahora mismo, para este fin de semana; si no lo hacen, yo lo haré por ellos

Trump afirmó que algunos Estados han ‘considerado esencial que licorerías y clínicas de aborto permanezcan abiertas’, pero que se han olvidado de las iglesias.

Muchos grupos religiosos, sobre todo al sur de Estados Unidos, han hecho campañas para poder ser tomados en cuenta como esenciales.

A PESAR DE TRUMP, ESTADOS TENDRÍAN LA ÚLTIMA PALABRA

Aunque Trump haya ‘ordenado’ abrir las iglesias del País, serán los propios estados y condados quienes decidirán sobre su reanudación.

Esta injerencia se extiende más allá de los centros de culto y rige sobre la vida social y económica de cada territorio.

La reapertura gradual de ciertos sectores sociales y económicos de Estados Unidos no ha estado desprovista de enfrentamientos ideológicos.

Por un lado, los Estados afines a Trump y al Partido Republicano pugnan por reactivar inmediatamente la economía.

Mientras tanto, aquellos en donde gobiernan demócratas han reiterado que las condiciones para regresar a una vida normal aún no están garantizadas.

El debate se da en el punto más álgido de la pandemia para Estados Unidos, con más de un millón y medio de casos confirmados y cerca de cien mil fallecimientos relacionados con el virus.

 

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