La entrevista que ‘gestó’ una revolución

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La entrevista que 'gestó una revolución
Foto: Quid

El día de hoy se festeja el 110 aniversario del inicio de la Revolución Mexicana, uno de los procesos históricos más importantes en la historia del País debido a su arrastre social, sus consecuencias políticas y su herencia cultural, visible hasta nuestros días.

El movimiento tuvo como objetivo derrocar al General Porfirio Díaz, que presidía el País desde hacía más de 30 años y controlaba con puño de hierro todos los aspectos públicos de la vida de México en detrimento de las libertades individuales de la clase obrera.

Ésa es la historia que todos aprendimos en la escuela, pero, ¿sabías que una parte fundamental para que iniciara la gesta revolucionaria tuvo que ver con una entrevista?

 

LA ENTREVISTA QUE ‘INICIÓ’ LA REVOLUCIÓN 

En 1908, dos años antes de que iniciara el proceso revolucionario, Porfirio Díaz concedió una extensa entrevista a James Creelman, periodista canadiense que escribía para la revista británica Pearson’s Magazine.

El General tocó varios temas de la vida política de México; la revolución tecnológica del sistema de ferrocarril, a la pujante economía nacional, el surgimiento de la ‘clase media‘ y la justificación de sus violentos métodos de pacificación en aras del orden y el progreso.

Sin embargo, el tema más destacado de la entrevista fue, sin duda, la aparente apertura de Díaz a un nuevo proceso democrático; es decir, el fin de su ciclo como Presidente del País

‘He esperado pacientemente el día en que el Pueblo Mexicano esté listo para elegir sin necesidad de revoluciones armadas y sin hacer daño al progreso nacional (…) creo que ése día finalmente ha llegado‘, declaró el General Díaz a Creelman.

La entrevista fue publicada en la edición de marzo de 1908 de la Pearson’s Magazine, un tomo al que se le dedicaron 47 páginas; fragmentos de la conversación fueron publicados en México de forma aleatoria.

Meses después, la revista El Imparcial publicó una versión completa de la entrevista traducida al español; el impacto fue casi inmediato, pues en el País comenzó a palparse un ambiente de efervescencia política ante la inevitable retirada del General Díaz.

Al final, Díaz incumplió su palabra y se presentó de cualquier manera a las elecciones que se organizaron en 1910; Francisco I. Madero, político coahuilense que se había distinguido durante los últimos años como un gran promotor de la democracia y candidato a la Presidencia, fue encarcelado.

Cuando salió de prisión, Madero gestó el Plan de San Luis, doctrina que llamaba al pueblo a levantarse en armas contra el General Díaz; esto desencadenó la guerra civil y una serie de complejas alianzas, traiciones y movimientos alternos que tuvieron como protagonistas a figuras históricas como Emiliano Zapata, Pancho Villa, Venustiano Carranza y Álvaro Obregón.

Aunque existe discrepancia en torno a la fecha en la que terminó la Revolución (algunos, incluso, sostienen que nunca terminó), su huella en la historia de México es indeleble, pues gestó algunos de los mitos históricos, políticos y culturales que, más de 100 años después, siguen definiendo la identidad de nuestro País.

 

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